Diez años después
Cuando fui una pequeña adolescente con crisis existenciales típicas de la edad, escribí una carta. Fue, inconscientemente, uno de mis primeros escritos, porque de alguna forma necesitaba sacar tanto cariño de mi cuerpo, un cariño inmenso no correspondido. Fernanda, mi psicóloga de ese momento, me había recomendado empezar a soltar todo lo que sentía escribiendo (porque no comunicaba absolutamente nada). Pequeño detalle que seguro no esperaba era que, al encontrar esa forma de expresar todo lo que cargaba en ese cuaderno azul a lunares forrado de amarillo, iba a salvar mi vida. Diez años después, decidí que era momento de que vea la luz de nuevo. Por mucho tiempo estuvo en mi blog, pero lo había guardado en borradores porque lo sentía tan privado que me daba vergüenza que estuviera ahí, pero no puedo negar que recordar a esa pequeña Danya ilusionada y llena de amor adolescente, me da ternura. Así que decidí volver a escribirlo, pero como la mujer de 23 años que ...