Entradas

Mar

     En 2013 fue la primera vez que te conocí con mi familia. Sentí como tu sosegada fuerza se impregnaba en mí, como tu rugido ayudaba a mi pesado corazón sentir serenidad después de un año con tantas turbulencias. El viento en mi cara adornaba perfectamente el momento mientras nos mirábamos, mientras te miraba con completa adoración. Tu unión con el cielo en el horizonte me enloquecía, no entendía la perfección de dos masas infinitas se unían en un punto lejano pero destinado a ser exacto. La locura de transformarse en un solo cielo. Desde ese verano mis ganas de volverte a ver, de volver a admirarte en un amanecer o atardecer no cesa. Tu dualidad me obsesiona. Un día estas cerca de mis pies, como si tuvieras la necesidad de respirarme, como si supieras que tu serenidad es la mía. Tu murmuro con las piedras cercanas, tu frío cerca de mi calor. Vas y venís, pero siempre cerca. Calmo, pero seguro. A las horas cambiaste, ¿habrá sido la luna llena? Escuché el rumor qu...

Diez años después

     Cuando fui una pequeña adolescente con crisis existenciales típicas de la edad, escribí una carta. Fue, inconscientemente, uno de mis primeros escritos, porque de alguna forma necesitaba sacar tanto cariño de mi cuerpo, un cariño inmenso no correspondido. Fernanda, mi psicóloga de ese momento, me había recomendado empezar a soltar todo lo que sentía escribiendo (porque no comunicaba absolutamente nada). Pequeño detalle que seguro no esperaba era que, al encontrar esa forma de expresar todo lo que cargaba en ese cuaderno azul a lunares forrado de amarillo, iba a salvar mi vida. Diez años después, decidí que era momento de que vea la luz de nuevo. Por mucho tiempo estuvo en mi blog, pero lo había guardado en borradores porque lo sentía tan privado que me daba vergüenza que estuviera ahí, pero no puedo negar que recordar a esa pequeña Danya ilusionada y llena de amor adolescente, me da ternura. Así que decidí volver a escribirlo, pero como la mujer de 23 años que ...

Tarjeta roja

      Tengo mil cosas que explicarte, que decir, pero me quedé sin estrategias para que aunque sea hagas el intento de escucharme, que tengas el mínimo de intención de entenderme, y no invalidar una vez más mis sentimientos, como claramente siempre lo haces en nuestras discusiones. Es más fácil tratarme de sensible, dramática y exagerada antes que poner un poquito de voluntad de comprender el estado deplorable de esto, que por alguna estúpida razón, seguimos luchando por llamar “relación”. Así que, tome la decisión de ponerme la camiseta por este equipo, que por lo visto no estás dispuesto a aceptar que está al borde de caer a la B Nacional (o que directamente el club está por quebrar), y exponer mis ideas de una forma que no sea tan complicado para vos. ¿Viste cuándo le explicas a los nenes algo nuevo con dibujos? Bueno, en tu caso, es con fútbol. Salimos a la cancha con la misma camiseta, el mismo equipo. Éramos nuevos en el club, pero no le teníamos miedo a nada,...

Otra vez

Recuerdo que hace unas semanas, en unas de esas en las que estaba horas y horas sin poder dormir, tuve un sueño horrible. Me acuerdo muy bien lo que soñé. Y otra vez vos estabas ahí, no solo en mi mente cuando intento fingir que no pasa nada y te encuentro en cada rincón de la casa. Ahora, tengo que verte también en mis sueños. Otra vez tengo que verte. Parecía todo tan real, los abrazos y tu forma de sonreírme. En esa realidad, en ese universo donde estaba pasando el sueño, éramos genuinamente felices y ahora ya no lo puedo olvidar, éramos felices como lo fuimos hace un tiempo atrás en este universo.   Olvidar, olvidarte, ¿es acaso tan difícil? Aunque mentiría si te digo que no lo disfrute, que si pudiera me dormiría otra vez para buscarte, para abrazarte y besarte una vez más, porque en mis sueños si puedo hacerlo. Estoy enloqueciendo, quizás estoy exagerando un poco, y eso no está bien, lo sé. No encuentro palabras para definirme en este momento, pero realm...